Finalizamos el mes de Noviembre recordando a todas y a todos quienes perdieron la vida producto de la represión de la dictadura cívico-militar de PINOCHET… … VERDAD, JUSTICIA, MEMORIA Y REPARACIÓN.

  • Santiago Omar Faúndez Bustos, asesinado el 30-11-1973, de la región de la Araucanía, militante del PS, 23 años de edad.

 

El 30 de noviembre de 1973 fallece Santiago FAUNDEZ BUSTOS, 23 años, estudiante universitario, militante del Partido Socialista. Había sido detenido por efectivos militares el 27 de noviembre y conducido al Regimiento «Tucapel» de Temuco, donde pudo ser visto por su madre dos días más tarde. Los familiares afirman que el día 30 de noviembre, los militares les comunicaron que éste había quedado en libertad. El cuerpo sin vida de Santiago Faúndez fue encontrado y reconocido por su familia en la morgue local. La partida de defunción indica que falleció el 30 de noviembre de 1973 en Temuco, señalando como lugar de la defunción un «recinto militar», y como causa «sofocación, estado convulsivo en estudio». Los antecedentes expuestos permiten formarse convicción que Santiago Faúndez fue ejecutado por los agentes del Estado que lo mantenían prisionero al interior de un recinto militar, en un acto de grave violación a sus derechos humanos.

 

  • Juan Rodrigo Mac-Leod Treuer, detenido desaparecido el 30-11-1974, de la región Metropolitana, militante del MIR, 29 años de edad.
  • María Julieta Ramírez Gallegos, detenida desaparecida el 30-11-1974, de la región Metropolitana, sin militancia, 65 años de edad.

 

El 30 de noviembre de 1974 Juan Rodrigo MAC LEOD TREUER, aparentemente vinculado al MIR, y su suegra María Julieta RAMIREZ GALLEGO, concurrieron al centro de detención de Tres Alamos a visitar a María Antonieta Castro Ramírez – cónyuge del primero e hija del la segunda – quien se encontraba detenida junto a su hermano, Oscar Castro Ramírez, ambos militantes del MIR. Según los testimonios, los guardias del recinto encontraron durante la visita ciertos objetos comprometedores entre las cosas que los visitantes llevaban a sus parientes y por ello fueron detenidos. Los dos detenidos desaparecieron en poder de la DINA. No existen antecedentes sobre la suerte corrida por Juan Rodrigo Mac Leod después de su detención; respecto de María Julieta Ramírez hay testigos de su presencia en Villa Grimaldi donde se la ve por última vez. La Comisión está convencida de que su desaparición fue obra de agentes del Estado, quienes violaron así sus derechos humanos.

 

  • Manuel Orlando Biolley Ojeda, detenido desaparecido el año 1974, pero sin fecha exacta y determinada por la comisión, de la región de la Araucanía, sin militancia, 20 años de edad.

 

En noviembre de 1973 desaparece Manuel Orlando BIOLLEY OJEDA, 20 años, conscripto, quien se encontraba realizando su servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería de San Bernardo, desde donde viaja a visitar a su familia en Temuco. Al haber sobrepasado el período de permiso, se presentó al Regimiento Tucapel de Temuco, donde quedó detenido. Desde allí fue trasladado a Policía de Investigaciones, donde fue visitado por su madre. Su familia afirma que personal de Investigaciones les informó que había sido nuevamente conducido al Regimiento referido, recinto en el cual se les niega su presencia. Estas son las últimas noticias que existen del afectado. Existiendo constancia de su aprehensión por agentes del Estado, su permanencia como prisionero en un recinto militar y considerando que nunca volvió a tomar contacto con su familia o realizó gestión oficial alguna , esta Comisión tiene convicción que desapareció a manos de agentes del Estado, en un acto de violación de los derechos humanos.

 

  • José Gabriel Campos Morales, detenido desaparecido el año 1973, pero sin fecha exacta y determinada por la comisión, de la región del Maule, militante del MIR, 26 años de edad.

 

En noviembre de 1973 es hecho desaparecer José CAMPOS MORALES, 26 años, dirigente campesino y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), apodado el Chupalla Campos. Había sido detenido por efectivos militares del Regimiento de Linares en el Fundo San Gabriel en las cercanías de dicha ciudad y conducido a la Cárcel Pública, desde donde habría quedado en libertad por falta de méritos el día 5 de Octubre, según da cuenta el libro de detenidos de ese recinto carcelario. Sin embargo, esta Comisión recibió múltiples testimonios de personas que vieron al afectado detenido en la Escuela de Artillería de Linares y en la Comisaría de Investigaciones de Constitución, en fechas posteriores a la de su supuesta libertad por falta de méritos. Un testigo recuerda haber hablado con Campos en la Escuela de Artillería, y que éste le relató cómo durante su permanencia en ese recinto fue llevado al polígono, donde fue sometido a un simulacro de fusilamiento. Posteriormente, en el mes de noviembre de 1973 testigos lo vieron detenido en la Comisaría de Investigaciones de Constitución, desde donde se pierde todo rastro. Dado que está acreditada su detención; lo inverosímil que resulta su liberación desde Linares dada su militancia política; no habiendo tenido su familia ni el Estado de Chile a través de sus instituciones civiles ninguna noticia de José Campos, y habiendo desaparecido estando bajo la custodia de efectivos militares, esta Comisión ha adquirido la convicción que esta persona fue víctima de una desaparición forzada por parte de agentes del Estado, lo que constituye una grave violación de los derechos humanos.

 

  • José Bernardino Cuevas Cifuentes, detenido desaparecido el año 1973, pero sin fecha exacta y determinada por la comisión, de la región de la Araucanía, sin militancia, 47 años de edad.

 

Finalmente, en el mes de noviembre de 1973, José Bernardino CUEVAS CIFUENTES, casado, agricultor, fue detenido junto a su hijo por efectivos de Carabineros en la Feria de Animales de Lautaro y conducidos a la Comisaría de esa localidad. En ese recinto queda detenido, perdiéndose todo rastro de José Cuevas, mientras el hijo fue puesto en libertad. Acreditadas ante esta Comisión sus detenciones y no habiendo vuelto a tomar contacto con sus familias ninguno de ellos ni realizado gestión oficial alguna ante el Estado de Chile, la Comisión se ha formado convicción que José Andrés Meliquén, José Ignacio Beltrán, Juan Milla, Julio Paine, Manuel Lizama, Sergio Navarro y José Cuevas fueron objeto de graves violaciones a sus derechos humanos por haber sido detenidos y hechos desaparecer por agentes del Estado.

 

  • German Elidio Palominos Lamas, asesinado el año 1973, pero sin fecha exacta y determinada por la comisión, de la región de Tarapacá, militante del PS, 25 años de edad.

 

Tercer Consejo de Guerra: 29 de noviembre de 1973.

Este Consejo se realizó el 29 de noviembre de 1973 y en él se condenó a la pena de muerte a Germán Elidio PALOMINOS LAMAS, 25 años, carpintero mueblista de la ciudad de Iquique y militante del Partido Socialista. Detenido el 23 de septiembre de 1973 por personal de Ejército, llevado al Regimiento de Telecomunicaciones y desde allí al Campo de Prisioneros de Pisagua. La sentencia señala en relación a los supuestos delitos cometidos por el procesado: «En efecto, en su declaración reconoce que formaba parte del movimiento AGP junto a … y detalla que su labor en esa organización, tenía por objeto preparar bombas molotov y otro tipo de explosivos además, confiesa que el objetivo de esa organización era el atacar regimientos, llegando a la eliminación física de aquellos que no eran adictos al régimen. Asimismo el reo Palominos ha infringido lo dispuesto en la Ley de Seguridad Interior del Estado. En consecuencia, el reo Palominos al estar confeso de su participación en los hechos indicados debe ser sancionado con la máxima severidad». Por las razones de carácter general a todos los Consejos y especialmente por las siguientes, en este proceso no se dio cumplimiento a las disposiciones legales básicas que deben respetarse en un debido proceso: – Los abogados defensores no contaron con el tiempo suficiente para conversar con su defendido, como así tampoco para estudiar el expediente y la acusación; – Aunque en este Consejo los sentenciadores hacen mención a otros medios de prueba, distintos de la confesión de los inculpados, ellos no fueron debidamente ponderados en el fallo, no dando así cumplimiento a un requisito fundamental de toda sentencia. El fallo expresa: «… no es efectivo que la única prueba contra los inculpados lo sea su confesión que se evidencia con el sólo mérito de autos (denuncia de fs. 1 y 2; fotografías de fs. 4 y 5; acta de incautación de armas, cascos, explosivos, bombas molotov, linchacos, etc., de fs. 3 y 66; declaraciones de los denunciantes de fs. 67, 68, 69, 70 y 71; declaraciones de testigos de cargos de fs. 72, 95, 97, 98 y 99) y también con las diversas pruebas que se contienen en los expedientes tenidos a la vista como cuadernos separados». El Tribunal se limitó así sólo a enunciar los supuestos elementos de prueba, sin ponderarlos como era su deber. El cuerpo de German Palominos Lamas, fue encontrado en 1990 en la fosa de Pisagua. Sus familiares habían recibido la comunicación del Ejército, ya aludida, por la cual se les informaba que al ejecutado se le había dado cristiana sepultura en el Cementerio de Pisagua. Esta Comisión tiene convicción que German Palominos fue ejecutado por agentes del Estado en virtud de un proceso realizado al margen de la legalidad entonces vigente.

 

  • Diego Celso Saldias Cid, asesinado el año 1973, pero sin fecha exacta y determinada por la comisión, de la región de la Araucanía, sin militancia, 28 años de edad.

 

Diego Celso Saldías Cid desapareció en noviembre de 1973, en Temuco, tras haber viajado a esta localidad con la finalidad de visitar a familiares. Según declaraciones de familiares, Diego Saldías Cid habría sido muerto por militares en horario de toque de queda y sus restos sepultados como «NN» en el cementerio local, en una fosa común. De acuerdo con lo declarado por la cónyuge, una hermana de Saldías le informó que había reconocido el cadáver en la Morgue de Temuco, pero que al concurrir a retirarlo para su sepultura, se le señaló que había sido enviado a una fosa común. La aludida hermana manifestó que ubicó el lugar de sepultación en el Cementerio de Temuco, donde un sepulturero le informó que había sido llevado por militares. Considerando los antecedentes reunidos y la investigación realizada por esta Corporación, el Consejo Superior, no pudiendo tener por acreditadas las circunstancias de su muerte, atendiendo especialmente la época de sus últimas noticias, llegó a la convicción de que Diego Celso Saldías Cid falleció víctima de la violencia política imperante.